Empieza septiembre y quería plantear un tema que hace tiempo del que quería hablar.
Las personas que jugamos a scrabble somos únicamente jugadores o somos algo más. O, incluso, somos más ese algo más que jugadores. Me explico. Nuestro juego, a pesar de su fondo matemático que cada vez cuesta más negar, tiene una evidente apariencia lingüística. Por eso, se nos podía considerar activistas de la lengua, tanto de corrección lingüística como de promoción de la misma lengua. Eso se puede aplicar a cualquier lengua pero lo veremos más claro en aquellos territorios donde conviven -o malviven- dos o más lenguas. De hecho, un ejemplo claro sería el de Catalunya con las personas que jugamos en castellano y/o en catalán.
Cuando jugamos, ¿lo hacemos más desde un punto de vista únicamente lúdico, lúdico y competitivo o nos consideramos activistas lingüísticos que cuando jugamos estamos pensando más en promocionar la lengua en la que jugamos?
Ahí lo dejo. Y os pongo una foto que, además, introduce sutilmente otra lengua que también empieza a emerger en el entramado sociolingüístico, pratense en este caso.

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